Método Bversion.
Tu proceso, contigo.
Dirección personal de tu proceso de mejora física.
Tu objetivo marca la dirección. Tu situación, el punto de partida. A partir de ahí, organizamos el entrenamiento y lo ajustamos con la información que aporta cada etapa.
Nos ocupamos de las decisiones técnicas y te explicamos su sentido, para que sepas qué estás trabajando, por qué y cómo vamos a revisar tu evolución.

Comprender

Decidir

Entrenar

Revisar
el centro
Conocimiento
Criterio profesional
Tu respuesta
Un plan con sentido.
Y razones para ajustarlo.
El Método Bversion conecta la valoración, las sesiones y el seguimiento. La información de una etapa ayuda a decidir la siguiente.
Comprender tu punto de partida.
Decidir qué trabajar y cómo organizarlo.
Entrenar con intención y atención.
Revisar tu evolución y decidir cómo continuar.
Tu día cambia.
El entrenamiento
también puede hacerlo.
Primero revisamos cómo te encuentras. Según lo que observemos, podemos ajustar la carga, las repeticiones, las pausas o la tarea prevista, manteniendo un propósito adecuado para esa sesión.
Antes de aumentar la dificultad, comprobamos la ejecución y tu respuesta. Podemos modificar una variable y observar cómo la toleras, para que la progresión tenga una razón.

Fuerza Seca.
Atención a cómo realizas
cada repetición.
Saber qué hacemos.
Entender por qué.
¿Qué quieres trabajar?
Lo que
conviene
saber.
No. Compartimos una forma de valorar, planificar y revisar. Los ejercicios, las cargas y la dedicación se seleccionan según cada persona. Algunas tareas pueden coincidir; su propósito y su dificultad dependen del caso.
No necesariamente. Es una herramienta que podemos incorporar cuando resulte adecuada. La selección del trabajo responde al objetivo y a tu situación, y puede incluir otras formas de entrenar.
No. Tu experiencia forma parte del punto de partida. Acordaremos tareas y explicaciones que puedas comprender, con una progresión adecuada. Si ya entrenas, revisaremos qué conviene mantener y qué merece un ajuste.